Por Héctor Nuno González
Fotos
Cortesía
La historia de Noelia Vega
es una de las más bonitas jamás publicadas en FutbolConnect, la vida y sus
tragos amargos la llevaron a las canchas tras la muerte de su padre.
La joven de 19 años y ficha
de la reserva femenina de San Lorenzo, nos contó su trayectoria y no querrán
perderse ni una sola línea.
CUÉNTANOS
DE TUS INICIOS EN EL FÚTBOL
Comencé
en el año 2016. Luego que falleció mi papa quise hacer algo para distraerme y
no pensar tanto la situación.
Siempre
me gustaba mirar partidos de chica, mirábamos casi todos con mi papá. Luego que
él falleció no supe qué hacer, se me complicaron muchas cosas. Con 15 años tuve
que ser fuerte cuando ni siquiera había aprendido cómo.
Averiguando
por internet, por Facebook me contacté con el entrenador de Los Andes Club en
el cual estuve un año entrenando en el predio de villa Albertina. Eran días muy
complicados al tener que ir a la escuela, salir e ir a entrenar, tomaba 3
colectivos sola ya que al fallecer mi papá mi mamá trabajaba y no podía
acompañarme.
Estuve
3 meses entrenando para jugar de defensa y un día faltó la arquera. Me ofrecí
para atajar y me gustó mucho. Hablé con mi entrenador que quería atajar y me
dijo que no había problema. ahí comenzó todo. Empecé a hacer entrenamiento
específico de arqueras de vez en cuando. En dicho club tiempo después, el mismo
entrenador decide formar su propio club de fútbol femenino, Colon de Lomas, en
el cual estuve 6 meses. Pasado ese tiempo una compañera de dicho club comentó
que en Camioneros había pruebas.
Nunca
me pasó por la mente ir a probarme, pensaba que dicho club era solo para
jugadoras de gran sabiduría, para
"cracks" por así decirlo. Y yo no me sentía a la altura de ese club,
eso es lo que yo pensaba. Dicha compañera fue quien me insistió para ir a la
prueba y que el "no" ya lo tenía el día que nos presentamos a las
pruebas.
En
la primera prueba nos fue bien y nos volvieron a llamar. Luego de varias
pruebas me dieron el sí, que sí quedaba. Estuve casi 2 años en Camioneros y
hace poco, el año pasado, tomé la decisión de irme de continuar en otro lado.
Asistí a las pruebas de San Lorenzo (reserva), al principio no tuve la suerte de quedar ya que el cupo de arqueras estaba completo. Tiempo después se vuelven a comunicar conmigo para decirme que un cupo de arquera se había desocupado y que si podían contar conmigo. Sin dudarlo dije que sí. Y actualmente, antes de la pandemia, estaba entrenando en San Lorenzo y resolviendo el tema de mi pase para poder jugar.
¿QUÉ
OPINIÓN TE MERECE EL FÚTBOL FEMENINO DE ARGENTINA?
Veo
el fútbol femenino avanzando a pasos agigantados y me alegra muchísimo, porque
más allá de una jugadora hay una persona, una niña, una mujer, que quizás tiene
una guerra interna en su mente o en su casa, u otros problemas.
Cuando
uno va a entrenar se olvida de todo, porque uno hace lo que le gusta. No solo
hay escuelitas de fútbol femenino si no también hay una selección argentina,
hay clubes en los cuales el fútbol femenino es profesional y a dichas jugadoras
le pagan un sueldo. En eso queda plasmado de que el esfuerzo de hoy es el éxito
de mañana y solo cada una de esas jugadoras sabe lo que le costó llegar a donde
llegaron.
El
torneo Rexona es un sueño hecho realidad para cada jugadora que tiene la dicha
de participar en él.
¿CUÁLES
SON TUS SUEÑOS DENTRO DEL FÚTBOL?
Mi
sueño es seguir en esto, no por algo ni por alguien, sino porque hago lo que me
gusta. El fútbol me sacó de muchas tristezas y me dio mucha felicidad. También
quisiera estudiar y poder trabajar de entrenadora. Más que un trabajo sería una
vocación al hacer lo que a uno le gusta.



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